🔒 Un adulto de confianza (papá o mamá) te ayuda a llenar esto. Se queda solo en tu aparato.
Toca los que tú haces. No hay respuesta mala: esto es solo para ti.
Los buenos ➕
Los que no ayudan ➖
Algo te avisa: una hora o un lugar.
Te provoca hacerlo.
Haces tu hábito.
Algo rico al terminar. Por eso quieres repetir.
Uno solo, bien pequeño, para que te salga bien. Toca el que más te guste.
Tu hábito necesita una señal que te avise. El mejor truco: engánchalo a algo que ya haces todos los días. Arma tu frase:
Después de ___, hago .
Cuesta menos si lo haces con algo que te gusta. Así te dan más ganas. ¿Con qué lo vas a hacer más rico?
Hazlo tan chiquito que sea facilísimo: solo 2 minutos. No «leer una hora» — «abrir el libro y leer un renglón». Lo difícil es empezar; después sigue solito. ¿Cuál es tu versión de 2 minutos?
Lo que se siente bien, se repite. Al terminar, date un premio: pon una estrellita ⭐ en tu calendario cada día que cumples. ¡Vas a querer llenarlo!
Tú crees que el esfuerzo se nota enseguida. Pero de verdad pasa así:
Nadie cumple todos los días perfecto. Algún día se te va a pasar, y no pasa nada. La regla de oro: si un día no puedes, mañana lo vuelves a hacer.
Ayer no hiciste tu hábito. Hoy… ¿qué haces?
Cada vez que haces tu hábito, te vuelves un poquito más ese niño o esa niña que quieres ser. Con este hábito, ¿en quién te conviertes?
Soy alguien que ___
Léelo: es tuyo. Séllalo y llévatelo.
Tócalos para guardarlos: 0/5
Engancha tu hábito a algo que YA haces todos los días. «Después de ___, hago ___».
Así: «Después de desayunar, abro mi cuaderno de LIRA».
Para qué sirve: ya no se te olvida, porque lo de antes te avisa.
Hazlo con algo que te gusta, para que te den ganas.
Así: pones tu música favorita mientras lo haces.
Para qué sirve: deja de dar pereza y te provoca.
Hazlo tan chiquito que sea facilísimo. Solo 2 minutos.
Así: no «leer una hora», sino «abrir el libro y leer un renglón».
Para qué sirve: lo difícil es empezar; si es chiquito, sí lo haces.
Al terminar, date un premio y pega una estrellita ⭐ en tu calendario.
Así: una estrellita cada día que cumples. ¡Vas a querer llenarlo!
Para qué sirve: se siente bien hoy mismo, y por eso lo repites.
Si un día no puedes, mañana lo vuelves a hacer. Un día no daña todo.
Así: ayer no lo hiciste; hoy lo haces aunque sea 2 minutos.
Para qué sirve: un tropiezo no borra lo que ya lograste. Y recuerda: que no se vea todavía no es fracaso.
porque armó su primer hábito, pasito a pasito:
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